SAN MARTÍN DE TREVEJO...disfrútalo!!!

 

 

 

 

 

 

San Martín de Trevejo se encuentra enclavado en el extremo septentrional de la provincia de Cáceres, en plena Sierra de Gata, lindando al norte con la frontera de Salamanca  y sus municipios de El Payo y Navasfrías, al este con Acebo, al sur con Villamiel y al oeste con los otros dos municipios , Eljas (As Elhas) y Valverde del Fresno (Valverdi) que conforman este valle del Jálama (Xâlima), presidido,  junto a otros picos,  (As Torris,  El Espinazo) por los 1.492 metros de la montaña que da nombre al valle, lugar al parecer ya sagrado en época de los celtas. (divinidad Salamati).

El valle, de 2.382 hectáreas, está surcado por multitud de gargantas y arroyos que darán vida al río Eljas , repartido entre los tres términos municipales.El clima corresponde al habitual de los valles abrigados del Sistema Central, es decir, templado, con inviernos suaves y veranos no tórridos. 

Este asentamiento estuvo poblado ya en tiempos del Neolítico, como demuestran excavaciones de tumbas y hallazgos de piedras pulimentadas. Fue testigo importante del paso de celtas (escultura castreña, molinos y estelas), romanos (calzada romana )que serpea en la sierra comunicando las vertientes de ésta, (ánforas, lápidas) y a partir del 750 con la toma de Coria, tribus  beréberes que dejaron su saber en las técnicas de cultivo con dedicación a la huerta y al olivo, oro de las planicies de este valle junto con la vid. 

Ya desde el siglo XII , San Martín fue sede de la Encomienda de Trevejo, perteneciendo ésta a la orden de San Juan de Jerusalén y siendo residencia habitual de los comendadores.

Tras casi cinco siglos de dominación musulmana, lentamente fue reconquistada esta comarca , culminándola el rey Fernando II de León, quien a partir del 1184 se presenta en la sierra y repuebla y organiza estas tierras. (Se dice que a San Martín, Eljas y Valverde llegaron gentes procedentes de El Bierzo, en León, quienes aportaron posiblemente muchas de las raíces de la actual “Fala”, mezclada con vocablos del extremeño-portugués , creando un dialecto aún muy vivo en estos tres lugares, mientras que a Villamiel llegaron gentes de Asturias y Cantabria.)  En esos años se comienzan a construir los castillos de Trevejo, Eljas, Salvaleón, Torres de Hernán Centeno (Rapapelo) y se reconstruye el castro viejo, llamado “a ermita” actualmente en total ruina en las laderas del Jálama.

En tiempo de Carlos V,  San Martín fue beneficiado por mantenerse adicto, junto con Gata, a las armas del emperador en las luchas de los comuneros, otorgándosele títulos y privilegios, como el de poder lucir el escudo de las armas imperiales en las edificaciones oficiales.

Un dato de 1.530 habla de más de 2.800 habitantes.

En  1642, al inicio  de las guerras de indepencia de los Portugueses, el valle del Jálama  sufrió un ataque en varios puntos siendo repelidos éstos finalmente hacia Penamacor después de haberse hecho fuertes en Eljas.

Este periodo histórico fue quizás uno de los más sangrientos para esta zona, con abundantes pérdidas humanas y materiales en unas guerras que ocasionaron mucho desgaste en todos los órdenes hasta el 1668 en que terminaron, no recuperándose la zona de estas penurias hasta mucho después.

Los años comprendidos entre esta fecha y las guerras napoleónicas los habitantes de Sierra de Gata sufrieron una vez más el secular abandono por parte de los gobernantes autoabasteciéndose a duras penas. Aún así, se afanaron elaborando aceite en almazaras rudimentarias que aprovechaban la fuerza de los arroyos, cambiándolo por trigo en tierras castellanas.  Se potencia el cultivo de viñedos y nacen pequeñas industrias artesanales llegándose finalmente a una humilde pero cierta estabilidad económica.

San Martín de Trevejo fue la población de más importancia e influencia de la sierra de Gata, desde el Renacimiento hasta bien entrado el siglo XIX, debido a su importancia administrativa y político-religiosa, atrayendo culturalmente a todas las poblaciones de alrededor, sobre todo tras la construcción del convento franciscano.

En el año 1809, fue sede del Ejército de Castilla, enfrentado éste al ejército napoleónico, tomando como sede de su estado mayor la casa-palacio de la familia Ojesto, desde donde se mandaban órdenes a las tropas acuarteladas en las poblaciones de Payo, Peñaparda, Navasfrías, Acebo, Eljas, Villamiel, Perales del Puerto, Hoyos, Robleda y Villasrubias.

En 1824 se creará en S. Martín el Corregimiento de Jálama, o juzgado para la comarca, que tratará los asuntos judiciales de Valverde, Eljas, Acebo, Villamiel, Trevejo y Hoyos.

En noviembre de 1.833 la antigua “provincia de Extremadura” se elimina para dividirse en las dos actuales, Cáceres y Badajoz, dejando San Martín, así como Villamiel y Trevejo, de ser parte de la provincia de Salamanca.

En 1.834 desaparece el Corregimiento de Jálama para dar paso al Partido Judicial de la Sierra de Gata, siendo todavía San Martín cabeza de partido hasta el año 1.840 en que pasa a serlo Hoyos por presiones eclesiásticas y políticas.

En 1.845, Pascual Madoz, en su célebre Diccionario Geográfico-Estadístico de los pueblos de España, nos cuenta que en San Martín de Trevejo habitan 2.465 personas, poseyendo 4000 huebras de olivos, 1000 cuartas de viña, 20 fanegas de huerta, siendo 12.000 arrobas la producción de aceite anual, y teniendo17 almazaras y 10 molinos harineros, una importante      fábrica de jabón y 3 talleres de telares de lienzo, 9 corrales de cabras y ovejas, 80 yuntas de bueyes y 350 caballerías de tiro y carga.

Aún continuaba entonces una floreciente industria textil que surgió en el siglo XVIII, con 11 talleres y una producción de entre 500 y 600 piezas al año. Todos los Sábados había mercado de aceite, vino, paños y grano.

De la importancia olivarera que hubo ya en el siglo XX, nos habla un dato de 1.929:  la producción media anual de aceite en esa década se elevó a 800.000 kilos, siendo el principal productor de toda la sierra de Gata. Nada que ver con la producción del año 97/98 : 80.325 kilos de aceite...

Desde la mitad del siglo XIX, Ó Lugar fue perdiendo paulatinamente influencia y protagonismo, quizá debido a las nuevas estructuras político-administrativas que relegaron a un segundo orden a la villa,  favoreciendo su declive socio-económico.

 Los datos de población nos hablan claro:

En 1848 había aún 2.465 hab.

En 1873 son 1.762,  en  1970 quedaban 1.049 y en 1998 1.023. Cifra que se mantiene aproximada  en la actualidad.

De todas formas, en el último decenio, la zona de Sierra de Gata ha adquirido gran fama en turismo rural, debido al auge que éste tiene actualmente, dándose a conocer en toda su tremenda belleza hasta el último de sus rincones, gracias a la mejora de las carreteras y las infraestructuras, lastre que arrastraba la zona desde siempre.  Esto potenciará sin duda los aspectos económicos y sociales, pero se ha de cuidar con mucho RESPETO el entorno natural  y el arraigo cultural de esta tierra que tanto gusta .  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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